Mostrar los mejores encantos y no reservarse un As en la manga, es sin excepción, un aliento a los críticos a descarnar hasta las entrañas al joven debutante. We Have Band se estrenaron por todo lo alto con el lanzamiento de OH! y Divise, canciones adhesivas de pop frenético y bailable. Tocados por la gracia del recopilatorio Kitsuné, conocido internacionalmente por sus compilaciones de vanguardia, las expectativas versadas eran buenas y llegado el disco WHB,las previsiones languidezieron, otorgándole un posición notable pero ni la sombra de lo que se esperaba de ellos.
Tras un letargo pronunciado, Dede, Tom y Darren reaparecieron en escena en enero de éste mismo año con su segundo disco bajo el brazo; Trion. Álbum que parte de experiencias más subjetivas, inquietudes personales, sermón intimista con influencias evidenciables al primer sorbo. Canciones más amargas y oscurillas. Shift , la encargada de abrir el disco, es taciturna y trae al recuerdo Joy Division, por otra parte Europe Endless está muy en la linia de The XX; mientras que What's mine What's yours tiene un regustillo inconfundible a Kraftwerk, todo aderezado por la huella de Animal Collective. En conjunto constituyen un empaque difuso, un eclecticismo que resulta indigesto, un batiburrillo de estilos que camuflan la verdadera esencia (si es que la hay) de unos We Have a Band a la deriva o abarrocadamente influenciados.
We Have Band recurre a videoclips plásticos, escasos en medios pero con enganche que ponen en evidencia el despliegue de medios ante la creatividad. Menos es más. Es una banda que no entusiasma pero hace bien su trabajo, el disco se deja escuchar y hay canciones buenas de las que no se debería prescindir.
El 30 de marzo estarán presentado su último álbum en Madrid Sala Caracol y el 31 en Barcelona Sala Apolo La[2].



