jueves, 1 de marzo de 2012

Tratado práctico planetario



Los buenos amigos nunca decepcionan. Subterráneo; amigo, compañero y excelente persona me ha hecho llegar éste maravilloso texto, que bien podría servir de epitafio para el que es y será la mejor banda de casa: Los Planetas

La historia tenue, duradera exquisita y melancólica de una generación. La cronología de una música castigada cara a la pared de la que tantas veces conseguimos salir a flote gracias a ese pequeño pedazo (podrido) de madera y debido a ese gran naufragio inducido y provocado a cosa hecha por ella o por él. Imaginación y experiencia que ayuda a retirarnos a descansar, a pegar, a llorar o cambiar de sitio. Hablamos de un telón que se sube y deja soplar el frío, duro y rasposo aire moreno que filtra la monumental Alhambra; naciendo en Granada todo es mucho más fácil. Hablemos con esa perdonable falta ortográfica y acento sureño mezclado con el más sinuoso ruido anglosajón; hablemos -de nuevo-, callemos y dejemos que las imperfecciones de la longevidad planetaria nos arrastre al oscuro lodo del que jamás podremos salir. 

Dejad que os quieran y dejaos querer, quererlos con tanto odio como respiros percibáis en su lineas infrasónicas. Agarraos a todos a las sillas de mimbre y atended bien la profecía claroscura de los que quieren hacerse notar sin llamar la atención. Huyan de prejuicios y revoquen todas sus apuestas al caballo perdedor. Rabien, rían, lloren y consensúen el tratamiento metodológico cuya aplicación tatuará de por vida la desesperación de una música inconmensurable, rápida, voraz, maltratada, desquiciada y reinventada por el paso de los años.

Ahora borren todos sus recuerdos y empiecen por el trabajo número uno, repítanlo mil millones de veces y obtendrán la banda sonora, la historia y el reflejo espectral de toda una vida en modo perdedor. Agiten, sangren, déjense llevar y acusen a quien toque; el resultado será siempre la victoria.

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